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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2013.

Tubérculos

Cuando te oigas hablar con una patata, déjalo todo y vete a dar una vuelta. Seguro que te habrás topado con una patata bio, y es muy probable que solo sepa hablar inglés y no admita que se la pele sin el instrumental adecuado. Yo no sé decir más que "fuck" y "shit" –y eso que veo muchas series en VO– y no sé utilizar un pelador de patatas. Así es que hazme caso, vete a dar una vuelta y pásate a la tortilla a la francesa.
 

14/09/2013 18:14 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Pantomima

 

Apenas si me ha dado tiempo a pronunciar el título de la peli que Nic acaba de mimarnos*, cuando Hugo salta del sofá y empuja a su hermano para cogerle el sitio en medio del salón.
–Me toca a mí, me toca a mí... –canturrea.
Ya in situ, se calla, se retuerce los dedos, frunce el ceño...
–No vale ponerte en medio si antes no has pensado un título de verdad, y además, que no sea siempre la misma peli –protesta su hermano que se las sabe todas; por algo ha sido tan buen instructor.
–¡Sí que me sé uno!... Y no va a ser Star Wars... Va a ser... Va a ser...
Se le ilumina la cara, se queda quieto y dice muy serio:
–Se abre el tendón y...
Y empieza a mimar una escena, que mucho se parece a una lucha con espada láser.
–No vale, no vale... –se enfada Nico–, otra vez es Star Wars y además no se dice tendón, se dice telón... ¿A que sí?... 
–Sí, Nic tiene razón –digo intentando retener la risa, el tendón es...
–Ya sé lo que es un tendón –me corta Hugo mientras se deja caer al suelo y se agarra los dos tendones, uno en cada mano–. ¿O es que te creías que no lo sabía?
  
*Mimar: "Representar algo mediante gestos" (RAE)
14/09/2013 18:16 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

De vuelta al cole


–Ahora, cada uno de vosotros va contar lo que más le ha gustado de sus vacaciones.
–Empieza tú –dice la maestra.
–Pues...–dice el niño– que mi abuela ya está en una residencia y que, entonces, pudimos quedarnos en su casa. 
(*Relato ganador del certamen "Cuidemos de nuestros mayores"... No, me equivoco... Relato ganador del certamen "Hablemos claro")

*Es mentira

14/09/2013 18:18 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Lunes por la mañana-Lundi matin

Hoy, con las prisas, me he puesto el calcetín izquierdo del revés. De camino hacia el el trabajo, noto el roce de su costura interior –ahora exterior– contra mi dedo gordo; me duele. Me siento en un banco junto a la oficina, para descalzarme y darle la vuelta al calcetín. Demasiado tarde: tengo una bombilla-led en el juanete y no dispongo de tiritas. Una señora se sienta a mi lado y me mira de reojo.

            –Pena de pie griego –me dice.

            No estoy de humor ni sé exactamente de qué me está hablando. No le contesto. No quiero saber nada de nacionalismos ni de deuda externa. Le doy la vuelta al calcetín, me calzo y me voy muy digno intentando disimular mi cojera.

Lundi matin

Aujourd´hui j’étais pressé et j’ai mis ma chaussette gauche à l’envers. De chez moi au boulot, je sens le frottement de sa couture intérieure –maintenant extérieure– contre mon gros doigt de pied; j’ai mal. Je m’assieds sur un banc pour la remettre à l’endroit avant d’entrer au bureau. Trop tard: une ampoule à led illumine déjà mon oignon, et je n’ai pas de pansement Urgo sous la main. Une dame s’assied à mes côtés et me regarde de travers.

–Quel gâchis de pied grec! –qu’elle me dit.

Je ne suis pas d’humeur et ne sais pas exactement où elle veut en venir. Je ne réponds pas; j’ai pas envie d’entendre parler de nationalismes ni de dette externe. Je remets ma chaussette du bon côté et, souliers aux pieds, repars très digne en essayant de ne pas boiter.  

16/09/2013 12:08 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La comedora de penas

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               Había comprado una caja para guardar penas. Hasta entonces las había tenido diseminadas en cajones, entre las páginas de cualquier libro... Aquel día me encontraba sentada en mi habitación intentando ordenarlas por tamaños y colores. Algunas crujían como hojas secas, otras eran tan grandes que las tenía que doblar para que pudieran caber. La caja estaba casi llena, y me preguntaba si no sería mejor deshacerme de todas o, por lo menos, de las repetidas. ¿Quemarlas? ¿Cambiarlas con alguien por otras que no tuviera? Pero andar con penas ajenas tiene su peligro. Indecisa, decidí tomarme un descanso. Hacía sol, salí a la calle.

             Al volver a casa oí un ruido extraño que venía de la habitación, era un ruido mitad ronquido, mitad ahogo. De puntillas me dirigí hasta la habitación donde me quede petrificada. Incluso en la fealdad más extrema existe armonía, pero la de aquella mujer, sentada en mi sillón con la caja de penas vacías en las rodillas, bramaba.

            Parecía estar descansado o apagada o muerta después de una hartura. Hilos de baba caían de las comisuras de su boca –semejante a la entrada de una madriguera en un secarral– hasta su cuarta barbilla. En un día caluroso como aquel, daba sofoco verla con esa especie de bufanda carnosa cayendo en cascada desde el mentón hasta el pecho. Debido a un extraño tic, el ojo derecho parecía estar hablando en morse a su oreja –derecha también– mientras el izquierdo parpadeaba, como una luz rosa de neón de burdel, sobre la punta de una nariz fofa, que se había ido a husmear en aquellos regueros de babilla de bilis de digestiones pesadas.

            Antes de que consiguiera reaccionar, la monstrua se empezó a remover en el sillón y me sonrió; una sonrisa verde que hizo que se llenara la habitación de olor a putrefacción. Entonces, me fije en que le quedaba aún dos o tres penas mías en las rodillas, pero antes de que pudiera hacer nada para impedírselo, las agarró con fuerza –pues eran escuridizas– y las engulló. Los hilos de babas se hicieron más caudalosos, su pecho se hundió, su papada se hinchó más y más y el resto de su cuerpo se retorció hasta extremos insospechables.

            Cerré los ojos unos segundos. Cuando los abrí de nuevo ya no había nadie en el sillón, solo una caja de penas vacía; la cogí, me fui al salón, encendí la chimenea y la quemé.

17/09/2013 08:38 dominiquevernay #. sin tema Hay 2 comentarios.

Con tonillo

A la Paqui le ha dado por ser solidaria. Antes se limitaba a pedir dinero para coronas cuando fallecía un vecino o para las fiestas de su pueblo que, como dice mi hijo, está tan a tomar pol culo que nadie sabe si existe. A parte de hablar muy mal, él sabe mucho de timo.
–¡Vete tú a saber qué coño hace con el dinero! Mejor me lo das a mí. 
Es como lo de las flores. ¿Por qué comprar crisantemos para una vecina que –en paz descanse– siempre se comportó como un cardo?
Así es que esta mañana en el ascensor, cuando la Paqui me ha dicho que si le daba dinero para la ASLT(Asociación Salvemos la Lombriz de Tierra), le he contestado que con lo que yo cobraba de pensión solo me daba para la asociación mía.
–¿Y qué asociación es si se puede saber? –me ha preguntado con tonillo. 
–La del "y a mí qué me cuentas" –le he contestado con tonillo también.
Aún no habíamos llegado a la calle, pero ha dado al botón parada de emergencia. 
–No puedo estar ni un segundo más con alguien que tiene una conciencia de sábana bajera ajustable –ha balbuceado con cara de auténtico dolor, como si le estuviera entrando de repente un camión de piedras en la vesícula. 
Ya estaba en las escaleras y no era cosa de perseguirla para que me explicase lo de la sábana. Así es que al llegar a casa he apuntado la frasecilla en una libreta para que no se me fuese a olvidar y he subrayado la palabra "bajera"... solo esta. "Ajustable" me parece buena cosa, aunque tampoco estoy muy segura. Lo que sí es cierto es que si la Paqui hubiese comparado la conciencia mía con una sábana encimera, no habría sonado tan feo.
A ver si encuentro a alguien que me pueda ayudar a aclarar todo eso de la conciencia y de la sábana bajera ajustable, porque ya bastante puñeteras son las dos si se las quiere tener bien planchaditas, sin que, además, te quiten el sueño.

Al día siguiente:

Mi cuñada –que sabe mucho– está segura de que la Paqui quiso decir lo siguiente: que las gomas de mi conciencia deben de estar tan dadas de sí como las de una sábana bajera ajustable después de años de uso. Hummm...tal vez sea eso... tal vez...

20/09/2013 08:39 dominiquevernay #. sin tema Hay 3 comentarios.

El globo

El pequeño se restriega los ojos con los puños manchados de papilla. Tiene más sueño que hambre, pero no le sirve de nada apretar los labios al ver la cuchara acercarse a su boca. 
–Una más para la abuela –insiste su madre.
De repente, el niño deja de gimotear, se tensa en la trona y clava la mirada en la de su madre.
–No –le dice entre perdigones de papilla. 
El eco de este primer "no" rebota en el silencio de la cocina como un enorme globo de colores, y tras él el pequeño se va.
 

26/09/2013 15:29 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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