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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2014.

La tejedora (de secretos)


Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, pero se empeña en llevar el moño ese como si tuviera aún veinte años —se queja mi madre.
—¿Y qué más da que se peine de una manera o de otra?—contesto.
A mí me gustan los extraños moños caracolas de la abuela. Los llama moños italianos, y al no tener ya tanto pelo los rellena con restos de lana de sus labores.
—Mi primer novio también lo era —se desgañita la abuela desde la salita.
—¿Era qué? —lanza mi madre enfurruñada.
—¡Italiano! —dice, interrumpiendo por unos segundos su cliqueteo de agujas.

(Escrito para REC)

13/09/2014 15:58 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Polea del astrágalo (escrito a los dos meses de rotura de tobillo)

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Era un libro de tapas verdes y letras doradas: «Encyclopédie Médicale pour la Famille». En cuanto podía, me subía a un taburete para cogerlo —de la estantería de libros para mayores— y mirar las fotos de las páginas que se abrían por sí solas (las más consultadas por mi madre); abrirlas yo misma habría sido arriesgarme a poner un dedo sobre pústulas horribles o partes —de cuerpos— que eran pecados, y aquello hubiese tenido consecuencias mil veces peores que las del hecho de subirme a un taburete cojo con un tocho en brazos, y con mi madre a punto de entrar y de pillarme in fraganti. 
Hoy me acordé de todo aquello al buscar «tobillo» en la Gran Wikipedia: «La tibia y el peroné forman conjuntamente en su parte inferior una mortaja articular o cúpula sobre la que se encaja la troclea o polea del astrágalo».
Lo leí varias veces; en voz baja, luego en voz alta.
—¿Qué quieres? —me preguntó mi hijo al oírme.
—Nada nada... Estaba leyendo poesía —le contesté e, instinctivamente, bajé la tapa del ordenador con tanta prisa y emoción como con las que volvía a subir la «Encyclopédie Médicale pour la famille» a su estantería. No sé por qué.

13/09/2014 16:13 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Verdad o mentira?

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—¿Quién te ayudó? 
—Nadie, lo hice yo solo.
—¡No me digas! —contestó el profe de lengua; lo hizo en una carcajada que encontró eco en la mala baba de varios pelotas.
—Os presentó a un nuevo poeta: el Sr Don Marcos Rodriguez Rodriguez. Sin saber apenas escribir su nombre, sin haber leído un solo libro, sin estar nunca atento en clase, he aquí que el muy embustero quiere que creamos que estos versos son suyos. ¿Por quién nos has tomado? 
Marcos no contestó nada. Impasible, mantuvó la mirada fija en la ventana que daba al patio y al tilo que le había inspirado aquellos hermosos versos.

13/09/2014 16:21 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Una simple reflexión

No, no es un relato, solo una reflexión, ya sabéis, una movida de esas que te hacen pensar por un momento, "coño que lista soy, acabo de dar con un misterio del universo, así, por las buenas". Pues eso... esta mañana estaba hablando con mi compañero (a mí lo de marido como que me hace muy mayor) de que la gente que sale en la tele parece super alta cuando, en realidad, no lo son tanto. Ya sé que no era una conversación de alto vuelo, pero antes de desayunar es lo que hay, además, ¡cualquiera vuela con legañas en los ojos! Después de esta primera reflexión nos quedamos en silencio hasta que él dijo algo sobre Palestina. 
-En Palestina estaba pensando yo también -me asombré-. ¿Y cómo te dio por pensar en ello?
Entonces, nos contamos el uno al otro los caminos neuronales que nos habían conducido desde los platós de la tele, con sus gigantes enanos, hasta Palestina. Y, cosa increíble, de los miles de millones de caminos posibles habíamos transitado por los mismos. Vale, esto no es como descubrir que la tierra es redonda, pero no me diréis que no valía la pena comentároslo.

13/09/2014 16:24 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Mi manifiesto

 Llevo unos cuantos días sin escribir nada y al despertarme me dije que ya estaba bien, que tenía que decir algo grande para que el mundo no se olvidase de mí. ¿Grande de gracioso? No, no estaba de humor. ¿Grande de irreverente?, ¿de macabro?, ¿de obsceno?... no, todo esto era muy facilón y muy visto.
¡Ya lo tengo!, me dije despues de ojear el periódico, voy a escribir un manifiesto de esos que despiertan conciencias y llaman a la lucha. 
Estaba en ello cuando recordé que era martes, que tenía pádle a las once y comida en un japonés a las dos con Vane y Leti. ¡Vaya por Dios!, luego lo escribo.

13/09/2014 16:26 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La ceguera de los sueños

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Oscar había vuelto a tener pesadillas, y por mucho que su madre intentaba hacerle sonreír, no lo conseguía. El pequeño estaba sentado frente a su tazón de leche y se asomaba a él como si estuviese midiendo la profundidad de un pozo o, tal vez, la de su miedo nocturno del que no había podido emerger aún. Su madre sabía que la única manera de liberar a Oscar de esa congoja era permitirle que le diera forma, que la articulase con palabras. 
—Yo soñé con una preciosa sirena —le dijo ella inventando sobre la marcha—, ¿y tú?
—¿Yo?... —dijo el niño saliendo de su ensimismamiento—. Yo soñé con "eso" que sabes, con "eso" que ya te dije ayer —le contestó encogiéndose de hombros. 
—¿Con esqueletos?
—Sí... Además, dice Iván que debajo de la piel tenemos "eso"... ¿Ves?... toca aquí... —.Y tendió la mano hacia su madre para que se la palpase—. ¿Ves esto duro?... pues es un trozo de... esqueleto —dijo; había murmurado la última palabra.
—Sí, son los huesos de tu mano, y estos que tienes aquí se llaman costillas y protegen tu corazón —le explicó ella haciéndole cosquillas. 
Oscar se debatió.
—¡No, cosquillas no!... ¡Paraaa, que se me va a caer la leche! —protestó. 
Pero Oscar ya estaba casi a salvo de las fauces de la pesadilla que, cada noche desde hacía unos días, le engullía.
—Mira lo que pasaría si no tuviéramos huesos o, lo que es lo mismo, esqueleto. 
Y la madre empezó a hacer como si sus manos y brazos fuesen de plastilina y que se le cayese todo: una cuchara, el trapo de cocina...Terminó bailando para Oscar una especie de pésimo breakdance a la vez que ponía caras que habrían asustado de verdad a cualquiera de paso por la cocina.
Oscar no pudo mantener la risa por más tiempo. No quedaba rastro de pesadilla en su mirada, pero el tazón de leche se había caído.
Mientras las manos y los brazos de su madre recuperaban la energía necesaria para coger una bayeta y frenar, in extremis, la leche que iba derecho a los pantalones de Oscar, el niño se acordó de la sirena. 
—Y la sirena de tu sueño, ¿qué hacía?
—Pues... se encontraba con tu esqueleto y se hacían amigos.
Oscar la miró con cara de "pero tú, ¿qué dices?".
—Es imposible... los sueños no pueden encontrarse, no tienen ojos. Además, las sirenas no existen.

(Escrito para los Viernes Creativos de Fernando Vicente, ilustración de Chiara Bautista)


13/09/2014 16:34 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El regreso

—¿Qué tal lo pasaste? —preguntaron nada más abrirme la puerta. Luego, poniéndose de puntillas para verme mejor, aseguraron que me encontraban muy cambiada.
Yo, aún de pie en el felpudo, levanté la vista hacia la plaquita de latón en la que venía el número y la letra del piso, así como los nombres y apellidos de aquellos dos seres diminutos que me llamaban hija.

 

14/09/2014 11:27 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El paseo (estampa asturiana)

—Deberías airearte une poco —le dice su hija. Al viejo no le gusta que le traten como a una manta apolillada, pero no contesta nada. Afuera, el sol otoñal no ha podido aún con la niebla del pico Urriellu, sin embargo el hombre puede sentir su calor en los hombros, mientras se calza las madreñas. 
—Y ten cuidado con los coches —le dice ahora su hija. El viejo ni levanta la cabeza hacia la galería acristalada desde donde le llega la voz. Tampoco le gusta que le traten como a un niño. Empieza a caminar por el estrecho arcén. Hoy, tal vez, llegue hasta la primera curva.(Escrito para REC)

25/09/2014 09:46 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Diario del hambre

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Viernes 19 de septiembre
Hoy, acompañé a mi madre al médico. Me quedé en la sala de espera. Por una vez, la consulta no era para mí. ¡Ya es hora de que la gente se dé cuenta de que la chiflada es ella! Al poco de que el médico la llamase, ya estaba lloriqueando y quejándose con la misma voz esa asquerosa de cuando papá nos dejó. Sé muy bien lo que le estaría contando al estirado de la blusa blanca : "No puedo más, esta hija mía me está matando, otros dos kilos ha perdido, solo huesos, como un esqueleto, ni abrazarla puedo, por culpa de su padre... " ¿Pero por qué no se callará de una vez? ¿Quién le pide que me abrace?... Yo no, desde luego. Cuando papá vuelva, él lo hará, porque, aunque ella diga que no volverá, que nunca dejará a la otra, seguro que un día querrá saber de mí, de su niña preciosa.(Escrito para Viernes Creativos de Fernando Vicente) Ilustración de Katerina Plotnikova)

25/09/2014 09:55 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Manchas

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—Como un bigote a lo antiguo, debajo de la nariz —le digo riéndome. A tía Águeda no parece importarle que la mancha de hoy tenga forma de bigote; otras veces sube de la carbonera con sombras en forma de nubes en el brazo o de mariposas en el cuello... Tampoco parece importarle que mi madre la mire furibunda y le tire un trapo de cocina a la cara.
—¡Toma, límpiate! —le dice—, y la próxima vez bajaré yo —añade. Pero tía Águeda siempre se adelanta a mi madre para bajar a abrir a Antón y a sus sacos llenos de extrañas caricias negras. (Escrito para REC)

25/09/2014 10:03 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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