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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2016.

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—Memedó, ¿por qué no tienes nuevas historias sobre nosotros en Facebook?
—Porque ya sois mayores y...
—¿Y ya no somos ocurrentes?...
Me río con ganas y le achucho.
—Claro que seguís siendo ocurrentes, simpáticos, divertidos...
A cada adjetivo que añado, añado también unas cuantas cosquillas.
Pero Hugo no se queda conforme, no le basta ya un beso para curar una herida, ni unos cuantos mimos para quedar seguro de que les quiero igual que antes, igual que cuando contaba cosas suyas en internet.
—Mira, Hugo, lo que pasa es que ahora empezáis a ver las cosas como las ven los mayores y...
—¿Y eso es malo?
—Claro que no, al contrario, es bueno, pero...
—Pero si lo contases, ¿a que no tendrías tantos "likes"?...

10/01/2016 19:29 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

A mano

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En nuestra casa, cosa perdida, cosa que aparece al poco encima del piano. Es un piano que debió de brotar en medio del salón, porque nadie recuerda de dónde salió, ni siquiera la abuela, y eso que es tan vieja como la casa. Estorba (el piano) cuando hay que abrir la mesa grande, pero a nadie se le ocurrió nunca deshacerse del puñetero armatoste porque, ¿dónde si no íbamos a recuperar lo perdido?... Esta mañana, sin ir más lejos, no vean lo contento que se ha puesto mi padre; acababa de perder una mano por ponerla en el fuego por no sé quién, y va mi madre y le dice que si ha mirado bien encima del piano; y efectivamente, ahí estaba, tan fresca, tan guapísima, ¡tanto!, que mi hermana Puri -que se ha apuntado a un taller de arte floral- ya se la había apropiado «para realzar la belleza de mi composición», dijo. A mí, personalmente, lo único que me molesta del piano ese son sus teclas bailonas, que suelen moverse sin ton ni son justo cuando me siento a ver la tele.(Escrito para Viernes Creativo de Fernando Vicente, foto de B.Burton)

10/01/2016 19:37 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Salvación numérica

Las besa con suma conciencia para no equivocarse, dos veces en cada mejilla. Luego, ocho pasos para ir hasta el baño, diez pasadas de cepillo en los dientes de arriba, y otros diez abajo, para un pis, dos descargas de cisterna...

—¿Qué haces que tardas tanto? 
—Ya voy, pero no hables tan alto que despiertas a las niñas.
—Ven aquí, más cerca, estás helada.
Ahora cuenta sus besos y caricias con suma conciencia, pero no lo puede evitar, pierde la cuenta.
—¿Te ha gustado? 
—Sí —contesta, mientras empieza a parpadear en la oscuridad para intentar vencer la angustia.(Escrito para REC)

11/01/2016 10:54 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ruinas

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RUINAS

—¿Abuelo, te estamos esperando, ¿por qué no vienes?

—No, no puedo acompañaros, tengo mucho que hacer aún.

—Pero, abuelo, qué tienes que hacer? Recuerda, hoy estamos a veintinueve de enero y cumples años; vamos a celebrarlo todos juntos.

—No, tengo que encontrarla primero, ella me está esperando y cuando la encuentre iremos juntos.

—Abuelo, ¿y si ahora vienes conmigo y luego te ayudo a buscarla?

El abuelo mira con sorpresa a su nieto que ya ha aprendido la táctica de sus mayores para con él; «es mejor seguirle la corriente», le han dicho.

—No, hijo, tú no puedes ayudarme, nadie más que yo la puede encontrar entre tanto desorden —murmura, antes de dejarse caer de nuevo en su sillón, con la mirada fija en el suelo impoluto de la habitación trecientos veinte.

( Escrito para los Viernes Creativos de Fernando Vicente, fotografía de Arthur Tress)

31/01/2016 11:24 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Formas

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Al poco de la muerte de mis padres, mi hermana y yo decidimos vender el piso; vagar por aquellos noventa metros cuadrados huérfanos era demasiado doloroso, como para no querer deshacerse de él lo antes posible. Sentadas a la mesa del comedor, solo nos quedaba escoger lo que cada una conservaría del mobiliario.
Enseguida nos pusimos de acuerdo —mi hermana y yo tenemos gustos muy diferentes—, ella se llevaría la mesa de castaño macizo (a la que estábamos sentadas); yo prefiero los muebles ligeros que no tienen la pretensión de durar más que yo. 
—Pero, si no te importa, déjame el hule. 
Mi hermana me miró sorprendida y se rió.
—¿Este hule tan horrible? —preguntó a la vez que pasaba la mano unas cuantas veces sobre sus dibujos caleidoscópicos—; además está agrietado.
Me disponía a recordarle que aquí sobre este hule habíamos hecho los deberes durante años, a la vez que jugábamos a encontrar formas entre tanta geometría; que primero habían sido flores, luego, cuando de la multiplicación pasamos a la división, corazones, luego, labios, y que un día, mientras nos adentrábamos en el mundo de las raíces cuadradas, una de las dos había visto algo que solo se podía nombrar en voz baja; todo esto me hubiese gustado recordarle a mi hermana, pero ya se había puesto de pie y se iba. (Escrito para los Viernes Creativos de Fernando Vicente)

31/01/2016 11:43 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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