Facebook Twitter Google +1     Admin

Encuentro en Ranón

20170927173628-22007747-1666481986717653-2692227842421618970-n.jpg

Ayer llevé a una amiga al aeropuerto, y haciendo tiempo hasta que llegase su avión que venía, cómo no, con retraso, nos sentamos a charlar. De repente, me fije en un hombre, sentado también, no muy lejos de nosotras, y el corazón me empezó a latir a ritmo de samba: era Juan José Millás. Esta semana empezó con aquella supuesta llamada de Cadena Ser para REC, y me encontraba, ahora, junto a mi escritor de referencia. Venía de una charla en Oviedo y parecía cansado, perdido en su mundo de armarios de doble fondo, de moscas en el frigorífico, y yo, que en sueño tropecé varias veces con él —por ir por allí mirando la realidad desde mi ojo derecho, mientras que él lo hacía desde el suyo izquierdo— y que no sé callar, no encontré ningún buen motivo que justificase que le abordara. Hoy soñé que le decía:
—Hola, soy Dominique Vernay.
Y él me contestaba:
—¡Hombre, Dominique!, ya tenía ganas de conocerla en persona. Leí su «No me quites la costra» y su novela «¿Y ahora qué, Emma?» y me gustaron mucho. 
No nos atrevimos a tutearnos.

27/09/2017 17:36 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La siesta

20170824133241-amores-de-verano-en-zenda.jpg

En cuanto nos dan las vacaciones de verano, mi madre saca los bártulos para ir a la playa, así como su estúpida regla de las siestas obligatorias después del almuerzo.

       —La playa cansa mucho. 

       Protesto, pero no sirve de nada, y por una vez mi padre no se pone de mi parte. Él también insiste en que les deje en paz. Se ve que a los dos les encanta la siesta.

       Tengo calor, la cama es un horno y tengo que cambiar constantemente de posición para no quemarme. Levanto un brazo, luego una pierna, ahora bocabajo con las dos piernas extendidas, ahora boca arriba con las dos recogidas y las rodillas en forma de montaña. Balanceo la montaña hacia la derecha, hacia la izquierda, la derecha, la izquierda, despacio... despacio... Ahora, un poco más rápido, más...  

       —¡Anda, ya puedes levantarte! —me dice mi madre que entra de sopetón y de muy buen humor en mi habitación.

       —No te creas, estoy un poco cansada —le contesto con una vocecita que no me reconozco. 

       —¿Qué te ocurre? A ver si tienes fiebre.

       Mi madre me toca la frente, mientras yo sigo apretando muy fuerte las dos laderas de mi montaña.

24/08/2017 13:32 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Zozobra

20170801091802-2017-08-01-09.17.05.jpg

Después de haber pasado de la mesa a la cama del capitán, quiso contemplar el amanecer. A solas. Se levantó con cuidado y fue hasta la escotilla. Se extrañó entonces de que no hubiera nada especial en ese despertar del mundo en alta mar. Tampoco lo había habido en brazos del hombre que seguía durmiendo. Giró la cabeza hacia él. Ocupaba toda la cama, desbordando hacia el lado que ella se había pedido, el izquierdo; ¿babor o estribor?, le había preguntado él, y se habían reído. El barco cabeceó. Su vestido de noche de seda azul, tirado sin miramientos en el respaldo de una silla hacía unas pocas horas, se deslizó al suelo como una ola en la playa. La mujer suspiró antes de asomarse de nuevo al alba, fría y nublada. Un día y una noche más y amarrarían. Al llegar tendré que pasarme por la tintorería, pensó.

#UnMarDeHistorias

31/07/2017 16:34 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

De ella a él

Me va a costar no equivocarme. Voy ensayando camino de la playa, la de nuestra infancia que no piso desde hace unos diez años. Hola, ¿qué tal tío?, te veo muy bien. Sí, eso le diré y, seguido, un buen apretón de mano. ¿Y después?... Tal vez le pueda preguntar por su... Pero mi primo Andrés ya ha llegado y me hace la señal de "¡qué rico está esto!", para indicarme que el agua está buena, que me dé prisa, que menudo baño nos vamos a dar. En su torso desnudo y según nos acercamos el uno al otro voy distinguiendo dos cicatrices, dos cicatrices como dos grandes sonrisas. Hola, Andrés, ¡qué guay volver a verte!, le digo y nos abrazamos. Así de sencillo.

#historiasconorgullo

30/06/2017 19:23 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La partida

Como todos los domingos juegan la partida en la tienda-chigre* del pueblo. La palabra pueblo resulta algo grande para las únicas dos o tres caserías que siguen vivas. Muertas, hay más de treinta.

            —Me cago en el as de bastos —gruñe el Andrés de los de la finca grande—. ¿A qué venimos aquí, a dar a la lengua como muyeres* o a jugar la partida?

            La Maru sigue trajinando detrás del mostrador del que intenta borrar, con una bayeta mágica de esas, los cercos pegajosos que dejan los vasos de «culines» de sidra en la madera. Hace mucho que no se ofende por tantas babayadas de homes*, pero a la hora de opinar, opina. Así es que rompe el silencio que el Andrés de los de la finca grande ha conseguido restablecer y, sin dejar su meneo de bayeta que repercuta en su generoso pecho, dice que a ella le presta* un montón que se hayan instalado aquellos bichos de viento, que no recuerda nunca cómo los llamaban los «genieros» y obreros que pasaron por su chigre mientras duraron las obras, pero que, ¡bendita carretera que nos abrieron en el bosque tan cerrado ese, que miedo daba tener que cruzarlo para ir a la parada del autobús!

            —En eso sí que lleva razón la mi muyer —reconoce Fermín.

            —Que recuerde, también hubiera* buenos momentos en aquel bosque tan cerrado. Que el viento no solo hace girar aspas, también levanta faldas, y eso, Dios me perdone, menuda energía que le da a uno.

            —Anda, Tuerto, que ahí en la cocina está la mi nieta, calla un poco la boca.

            Al Tuerto, que llaman así porque es tuerto, le da todo igual, pero a la Maru se le han subido los colores y se abotona la blusa un poco más arriba de lo que le suele gustar. Ha sido como un gesto reflejo.

            No falta mucho para que sea noche cerrada cuando entra Antón, el pastor, con Perro, que llama así porque es perro. Acerca una silla a la mesa de la partida. Perro se tumba a su lado. La Maru despacha un vaso de vino al hombre y una caricia al perro. Antón es más de vino que de sidra. Se lo dijo una vez a la Maru y fue suficiente. Mira las cartas que van cayendo sobre la mesa con la misma regularidad que el hacha en un tronco.  

            —¿Y a ti, Antón, qué te parecen esos molinos de vientos que nos van a facer* ricos?

            Se ríen sin esperar a que responda Antón. Él los mira con unos ojos tan achinados que solo se ven dos chispas azules. En su familia eran todos rubios con ojos claros, pero ya solo queda él. Hace bien poco «entérrose» su hermano. En el funeral estuvo igual que ahora frente a la mesa de la partida, mirándolo todo con esos ojos que, de tanto sol y frío como aguantaron, ya no pueden abrirse del todo y dan a su rostro la misma expresión de quien se parte de la risa o está a punto de echarse a llorar.

            El silencio de nuevo interrumpido por los hachazos y, de repente, la voz amable de Antón que ninguno recordaba.

            —A mí gústanme, y a Perro y a las oveyes* también. Siéntome al lado de las torres, ye* como escuchar el ruido que fai* la mar. Una vez, de rapaz*, fuera a verla.

 

 

                                               Mini léxico de Bable

Chigre: bar

Muyer: mujer

Babayadas de homes : tonterías de hombres

Prestar: gustar

Hubiera: empleo del subjuntivo en vez del pretérito perfecto simple de indicativo.

Facer: hacer

Oveyes: ovejas

Ye: es

Fai: hace

Rapaz: muchacho.

(Escrito para #palabrasalviento, de Zenda.)

18/06/2017 17:01 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AXIOMA (PATERNO)

20170604163448-pmi2017.png

Era una niña lista, amable. Cuarenta cinco minutos de clase particular con ella pasaban «molando», así decía. Todo parecía gustarle, incluso esa terrible historia del participio pasado que tiene que concordar con el complemento directo cuando... bla, bla, bla... una regla hecha, en mi opinión, para desanimar cualquier estudiante a escoger francés de segundo idioma.

Aquel día, la propuesta de conversación me había parecido interesante: ¿Si fueras la alcaldesa de tu ciudad qué te gustaría hacer para mejorarla?

Su desconcierto me desconcertó.

—No sé. 

—Tal vez una piscina municipal —le sugerí.

—No, yo ya tengo piscina.

Su mirada azul como el agua de aquella piscina solo suya se había clavado en la mía.

—Tú sí, pero no todo el mundo es «riche».

—¿Cómo se dice «pobre» y «ahorrar» en francés? —me preguntó.

—Se dice «pauvre» y «économiser».

—Bien, pues que «les pauvres économisent», lo dice mi padre.

—¿Y crees que les es «possible»?

—Oui, ¿cómo se dice «claro»?

—Bien-sûr.

—Oui, bien-sûr! —repitió, poniendo la boca como quien va a dar un beso para pronunciar a la perfección aquella «u».

Era una niña lista, amable y capaz de enunciar, con una dulce sonrisa de colegiada aplicada, aquel axioma tan terrible como la concordancia del participio pasado y, además, hacerlo en el idioma que fuera.

04/06/2017 16:34 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Y no me digas que no pasó nada

20170528094541-18423899-1527282153970971-8401193745461414709-n.jpg

Boca abajo los dos estábamos a gusto, diría incluso que felices. Jugábamos a adivinar frases que, por turnos, nos escribíamos en la espalda con el índice; «escalofríos amorosos» los llamábamos, cosas de pareja.

—Es-ta no-che te... Borra y repite, por fa, que no me he enterado del final.
Entonces Mario hizo como si pasase un borrador suave de pizarra por mi espalda y volvió a empezar. 
De repente su mano se paró. Levanté la barbilla, ¿no pares!, y vi un pie muy cerca de mi toalla. Me incorporé para asegurarme de que no fueran a clavarme un palo de sombrilla entre las costillas. De la arena blanca habían ido brotando centenares de sombrillas y no estaba dispuesta a renunciar a nuestro metro cuadrado de playa. 
—Ya sabes que este sitio suele estar petado —me había recordado Mario antes de nuestra escapada de finde.
—¡Anda, no será para tanto, y tengo tantas ganas de sol! —le había contestado, mimosa.
Después del pie aquel, vi el otro, luego las piernas, las nalgas, la cintura, la espalda, el cuello... de una mujer diez. Ella también parecía haber brotado de entre los que allí nos encontrábamos, o sea, de entre gente más o menos normal.  
Me levanté bruscamente y me dirigí hasta el agua. Sorprendido, Mario me miró alejarme —sorteando cuerpos, cubos y palas, más cuerpos, flotadores y sillas...— mientras que de mi espalda se desprendía el último y estúpido escalofrío amoroso.  
Nadé mar adentro huyendo del griterío de los bañistas y de la mancha aceitosa de cremas protectoras, y cuando me puse de cara a la playa con los ojos llenos de agua salada y de ira, las putas sombrillas empezaron a bailar en la lejanía.
Iros todos a la mierda, pensé, tú también, Mario, que venga un ciclón y os lleve a tomar por culo.
Cuando al rato volví a la playa, Mario me sonrió. 
—¿Qué tal está el agua? —me preguntó como si no hubiera pasado nada. 
—Llena de medusas —dije. 

(Para los Viernes Creativos, imagen de Constantina @focusca

28/05/2017 09:45 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Miedo liofilizado

Abro prudentemente un ojo, luego el otro. Mis miedos de la víspera están ya marchitos en la mesita de noche. Me levanto y con cuidado los voy a tirar al baño. Los miro desaparecer tras tirar varias veces de la cadena, pero siempre quedan dos o tres flotando por ahí rehidratándose... ya son aprehensión.

 

28/05/2017 09:34 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Cosas que pasan

Esta mañana en el paseo de la playa una periodista de TPA y un cámara me pararon para que comentase mis impresiones sobre el verano que parecía haber llegado de repente. En el espacio de unos segundos me pareció ver a esa señora, con rulos y bata que contesta desde una puerta blindada entreabierta —de sapeli con moldura estilo provenzal—, y oírla asegurar que no sospechaba nada de lo ocurrido, que eran unas personas muy normales, que vaya disgusto y que en qué canal «echarían» la noticia.
—¿Qué le parece este precioso sol? —insistía la periodista. 
Entonces reaccioné y pensé que quizás no volvería nunca a tener en la vida un micro de TV tan cerca de mis pensamientos, y justo cuando me armaba de valor para hablarle al mundo entero de lo que pienso sobre ecología, política, educación, literatura... con el aplomo de los que saben, volvió a aparecerme la de los rulos. Solo me quedaba pues una opción: hacer lo que se me había pedido, contestar amablemente a una simple pregunta sobre lo bien que sienta la llegada del calor... y de las mangas cortas.
(De Noticias TPA A 21/MAYO/2017)

28/05/2017 09:30 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Sírvase frío

Ya voy, dices siempre, pero luego no vienes hasta no terminar de hacer lo que hagas, o sea, de ver algo en la tele, y yo, tonta de mí, espero sentada en la cocina observando como, poco a poco, la sopa deja de humear en los platos.

—¡Joder, está fría! —me gritas.
—Claro, si tú...
—¿Si yo qué?... —me retas a contestar.
Y la vuelvo a calentar.
Pero esta noche eres tú el que me llama. 
—¡Las pastillas, rápido!
—Ya voy —te digo desde la cocina, y empiezo a comer despacio, mmm qué rica está, para que cuando llegue, tú estés frío.
(Escrito para REC)

28/05/2017 09:29 dominiquevernay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris