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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2011.

¿Y por qué no?

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Las pesadillas no existen. (Nicolás)

Los monstruos no pueden correr.(Hugo)

Los cinco sentidos: el oído, la vista, el tacto, el olfato y el aliento. (Nicolás)

Cuando yo sea mayor y tu pequeña, ya verás... (Hugo)

 

 

Una voz de niño invade la plaza, me saca del sueño.

-Soñé con la Casa de las Mariposas, ¿y tú?

-Con nada tan bonito.

-Pues si quieres, te regalo mi sueño. 

11/06/2011 15:21 dominiquevernay #. sin tema Hay 6 comentarios.

El samurai

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Ya son las dos. El pequeño, que hoy hace de locomotora, aparece por la puerta del colegio como saliendo de un túnel y se para unos segundos deslumbrado por el sol. Luego, reemprende la marcha empujado por los demás vagones. De repente, la locomotora descarrila y se separa del resto del tren; el pequeño ha visto a su madre y corre a su encuentro. 

Ella se agacha y le recibe con los brazos abiertos.

–¿Qué tal cariño? ¿Lo pasaste bien en el cole?

El niño se pierde menos tiempo de lo habitual en el abrazo maternal y poniendo medio puchero le enseña la rodilla derecha.

–Mira, me caí pero no lloré.

–¡Pero qué mayor es mi chico!... ¡Y te pusieron tirita y todo!, seguro que fue una pupa muy gorda.

–No se dice «pupa» se dice «herida» –contesta el niño a la vez que echa miradas a su alrededor– mira, mira ahí está la seño, me soplo la herida y me puso la tirita y no lloré.

–Así me gusta...

–¿Y sabes qué? –interrumpe el hijo– hoy la seño lleva una diadema rosa.

–Sí, está muy guapa.

–Ya... Creo que un poquito más que tú.

La madre no contesta nada y calibra a la rival con la mirada antes de salir del patio con su hijo de la mano.

Por la noche la tirita se ha caído y el niño juguetea con la costrita que se ha formado.

–No te rasques.

–¿Por qué?, ¿por qué puedo morir?

–¡Exagerado!, porque volverás a sangrar y habrá que volver a poner una tirita.

La contestación de su madre le trae el recuerdo del soplo de la seño en su herida, un soplo con olor a chicle de fresa o de melón, justo los sabores que a él le gustan. Su seño huele tan bien como una tienda de golosinas y además lleva diadema rosa.

Al día siguiente su madre parece empeñada en acicalarse más que nunca; hasta se ha puesto un prendedor de mariposa.

El niño se impacienta.

–¿Te gusta mi nuevo prendedor?

El niño arruga la nariz.

–¡Jo mamá, que llegamos tarde!

 

Ahora, mientras espera a que los demás terminen la ficha del cuatro, su mano vuelve a tropezar sobre la postilla y, ahí están otra vez: la recomendación de su madre y el olor a fresa, a melón, a seño.

El niño cierra los ojos, aprieta los dientes y arranca la tapa de su herida con un valor de samurai y, evitando mirar la gotita de sangre que le ha parecido ver, se acerca a «su» seño con un gesto de dolor.

–Es que se ha arrancado sola y me duele mucho –le dice el pequeño.

16/06/2011 14:53 dominiquevernay #. sin tema Hay 1 comentario.

Podredumbre

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Las dos mujeres se empeñaban en estirar y sacar sabor a una tarde más.

–De qué estábamos hablando –preguntó una de ellas después de un corto silencio.

Ocurría a menudo que las conversaciones quedaban suspendidas, como moscas en verano, en el aire de los suspiros y bostezos de ambas, y que necesitaban de un empujoncito para no caer como cometas en un día sin viento.

–De Marga –contestó la otra tirando de la cuerda de la cometa.

–¡Ah sí!... Pues como te iba diciendo creo que se la vio varias veces en la plaza con los jóvenes del 11 o del 15 M ese.

Las dos se miraron con un gesto de cuarto y mitad de alivio por no tener que cambiar de tema, y de lo mismo de entendimiento.

–¿Qué se creerá?, ¿qué no sabemos a lo que va? ¡Con la pensión que le ha quedado del pobre Julián, ya puede ir por ahí y hacerse la «ecografista» o cómo se diga!

–¡Qué razón tienes!, si contará lo que yo me sé.

–¡Ya te digo!... Y lo que yo me sé también.

–¡Si fuéramos malas!...

 El hilo de la cometa no da más de sí. Se levantan.

–Te dejo pero no me acompañes, ya me conozco el camino.

–Tranquila, que tengo que ir a la cocina para cambiar el frutero de sitio; en esta época del año el sol me da de lleno en la mesa y si me descuido se me pudre la fruta.

16/06/2011 15:17 dominiquevernay #. sin tema Hay 3 comentarios.


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